Dónde se hacen los sondeos en tu lote y por qué no es al azar

Los sondeos de un estudio de suelos se ubican con reglas de la NSR-10 y sobre la implantación real del proyecto. Te explicamos esas reglas y cómo comprobar en el informe que la exploración quedó donde debía.

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Al menos el 50 % de los sondeos debe quedar dentro de la proyección de las construcciones. Los sondeos deben cubrir toda el área del proyecto y las zonas afectadas por taludes de corte. El geotecnista necesita la topografía y la implantación antes de ubicar un solo punto. Los sondeos se reparten por unidad de construcción, no por lote. Si el edificio se mueve o se agrega un sótano, puede hacer falta exploración complementaria. El plano de localización de sondeos del informe permite comprobar todo lo anterior.

Imagina que tienes un lote en ladera suave donde piensas construir un edificio de seis pisos con un sótano. Llega la cuadrilla de perforación, clava unas estacas y empieza a trabajar en puntos que a primera vista parecen caprichosos: uno cerca del lindero de atrás, otro justo donde el terreno empieza a caer, ninguno en la parte plana donde sería más cómodo montar el equipo. Es normal que te preguntes si alguien lo pensó o si simplemente perforaron donde cupo la máquina.

La ubicación de sondeos no es al azar: la NSR-10 exige que al menos la mitad quede dentro de la proyección de las construcciones, que entre todos cubran el área del proyecto y las zonas de taludes de corte, y que se definan sobre la implantación del edificio y la topografía del lote. Cada punto responde a una pregunta sobre el terreno que va a cargar tu obra. En este artículo te explicamos cuáles son esas reglas, por qué el geotecnista necesita tus planos antes de marcar un solo punto y cómo revisar en el informe que la exploración quedó donde debía.

1. Lo que dice la NSR-10 sobre dónde van los sondeos

Mucha gente conoce la regla del número de sondeos y de la profundidad mínima, que dependen de la categoría del proyecto (si quieres el detalle, lo explicamos en cuántos sondeos y a qué profundidad exige la NSR-10). Menos conocida es la regla de dónde se ubican, que está en el numeral H.3.2.4 del Título H. Ese numeral pide cuatro cosas:

Requisito (H.3.2.4) Qué significa en tu lote
Al menos el 50 % de los sondeos dentro de la proyección de las construcciones La mitad o más de las perforaciones debe caer debajo de donde va a quedar el edificio, no en zonas verdes, parqueaderos descubiertos o retiros.
Los sondeos deben cubrir el área de las construcciones No se pueden concentrar todos en una esquina: tienen que repartirse para que el perfil del suelo se conozca en toda la huella del proyecto.
También deben cubrir las zonas afectadas por taludes de corte u otras intervenciones Si vas a cortar el terreno, rellenar o abrir una vía interna, esas zonas también se exploran, aunque allí no vaya edificio.
Al menos el 50 % de los sondeos con recuperación de muestras La mitad o más debe sacar muestras para el laboratorio, no solo registrar golpes o avance.

Hay un detalle adicional que conviene conocer: los sondeos de un estudio preliminar pueden contar para el definitivo si se hicieron con la misma calidad y especificaciones. Es decir, si antes de comprar el lote hiciste una exploración previa bien hecha, no necesariamente se pierde.

La frecuencia de muestreo también está reglada

Dentro de cada sondeo con muestras, la norma fija cada cuánto se toma una: cada metro en los primeros 5 metros, y de ahí en adelante en cada cambio de material o cada 1,5 metros. La razón es práctica: los primeros metros son los que suelen recibir la cimentación de obras pequeñas y medianas, y ahí es donde más varía el terreno (llenos, capas orgánicas, material alterado). Más abajo, lo importante es no saltarse un estrato distinto.

Esto también explica por qué el laboratorio recibe tantas muestras de un solo proyecto: con ellas se determinan las propiedades mínimas que pide la norma para cada material típico, como la humedad, el peso unitario, la clasificación y la resistencia.

2. Por qué el geotecnista necesita tu implantación y tu topografía antes de ubicarlos

La regla del 50 % dentro de la proyección de las construcciones tiene una consecuencia directa: si no se sabe dónde va el edificio, no se puede cumplir. Por eso el numeral H.3.2.1 le asigna al propietario (la norma lo llama «ordenante») la tarea de entregarle al geotecnista la información del proyecto antes de la exploración, entre ella:

  • La topografía del lote.
  • El escenario urbanístico y las etapas del proyecto.
  • El tipo de edificación y su sistema estructural.
  • Los niveles de excavación, los sótanos y los niveles de piso.
  • Secciones arquitectónicas amarradas al terreno.
  • Las cargas, las redes de servicio y la información de los vecinos.

Por su parte, el geotecnista debe recopilar información previa del sitio (geología, sismicidad, clima, vegetación, edificaciones vecinas y estudios anteriores) y dar fe de que visitó el lugar.

Con la topografía y la implantación sobre la mesa, el geotecnista ve dónde queda cada bloque, dónde va el sótano, qué parte del lote se corta y cuál se rellena. Ahí decide los puntos. Sin esos planos, cualquier ubicación es una suposición. Si todavía no tienes el levantamiento, te sirve leer qué entrega un levantamiento topográfico y para qué sirve cada plano.

El nivel de excavación cambia la profundidad que cuenta

La implantación no solo define el dónde, también el hasta dónde. La NSR-10 mide la profundidad de los sondeos desde el fondo de la excavación de sótanos o cortes y, si se van a construir rellenos, desde el terreno original. Un sondeo ubicado donde irá un sótano tiene que llegar más hondo, contado desde la superficie actual, que uno ubicado en una zona sin excavación. Si el geotecnista no conoce los niveles del proyecto, puede quedarse corto sin saberlo.

3. Las unidades de construcción: tu proyecto no siempre es un solo bloque

La NSR-10 no reparte los sondeos por lote sino por unidad de construcción (numeral H.3.1). Una unidad puede ser:

  • Una edificación en altura.
  • Un grupo de construcciones adosadas de hasta 40 m de longitud en planta, o hasta 80 m si son adosadas de categoría baja.
  • Cada zona separada por juntas.
  • Cada fracción del proyecto con alturas, cargas o niveles de excavación diferentes.

Si el proyecto excede esas longitudes, se fragmenta en varias unidades. Así, un conjunto con una torre de diez pisos y un bloque de locales de dos pisos no es una sola cosa: son al menos dos unidades, cada una con su propia categoría, y la exploración tiene que responder a las dos.

Esto pesa directamente en la ubicación: cada unidad necesita sondeos que la representen. No sirve tener todas las perforaciones concentradas bajo la torre y ninguna bajo los locales, aunque el total parezca generoso. Los locales tienen otras cargas, quizá otro nivel de apoyo, y pueden estar sobre un terreno distinto.

4. Sondeos en la frontera entre unidades y el efecto por repetición

El numeral H.3.2.6 trae dos reglas que ayudan a no perforar de más, siempre que se apliquen con criterio.

Sondeos en la frontera

Un sondeo ubicado en el límite entre dos unidades puede valer para ambas, siempre que alcance la profundidad que exige la mayor de ellas. Por eso a veces verás una perforación justo en la junta entre dos bloques: no es descuido, es una forma válida de conocer el suelo de los dos lados con un solo punto.

Efecto por repetición

Cuando el proyecto tiene varias unidades similares, por ejemplo varias torres iguales, desde la segunda unidad se puede hacer la mitad de los sondeos de la primera, redondeando hacia arriba. Aun así, la norma fija un piso: en todo proyecto, mínimo 3 sondeos.

Regla (H.3.2.6) Cuándo aplica Condición
Mínimo absoluto Todo proyecto Nunca menos de 3 sondeos
Sondeo en la frontera Un punto en el límite entre dos unidades Vale para ambas si domina la mayor profundidad exigida
Efecto por repetición Varias unidades similares Desde la segunda, la mitad de los sondeos de la primera, redondeando hacia arriba

A esto se suma el numeral H.3.2.2: cumplir los mínimos no exime al geotecnista de hacer sondeos adicionales si el terreno lo pide. Si considera que hacen falta y no se hacen, debe dejar esa recomendación escrita en el informe.

5. Los cortes y taludes también se exploran

En el Valle de Aburrá es muy común que un proyecto requiera cortar la ladera para ubicar un sótano o nivelar la plataforma. Esa zona de corte puede no tener edificio encima, pero es donde se juega la estabilidad de la excavación y, muchas veces, la de los vecinos. Por eso H.3.2.4 pide que los sondeos cubran también las zonas afectadas por taludes de corte u otras intervenciones.

Si todos los sondeos quedan en la parte plana y nadie exploró el borde que se va a cortar, el estudio no tiene con qué analizar la estabilidad de los taludes temporales de excavación, que forma parte del contenido mínimo de un estudio definitivo. Lo mismo pasa con los rellenos: si una zona se va a llenar para ganar plataforma, hay que saber qué hay debajo antes de cargarla.

En estos casos, un punto de exploración en el borde del lote no es un capricho. Es el que le permite al geotecnista decir con qué inclinación se puede excavar, si hace falta un sistema de contención y qué secuencia de trabajo conviene.

6. Qué pasa si el edificio se mueve después del estudio

Es frecuente: el estudio se hace con una implantación y luego el arquitecto corre la torre unos metros, agrega un sótano o cambia la distribución por un ajuste de diseño o de la licencia. La pregunta es si los sondeos siguen sirviendo.

La respuesta depende del cambio, y la da el geotecnista. En términos generales:

  • Si el edificio se desplaza poco y sigue sobre la zona explorada, los sondeos pueden seguir siendo representativos, pero hay que comprobar que se mantenga el 50 % dentro de la nueva proyección.
  • Si el edificio se mueve hacia una zona sin sondeos, por ejemplo hacia un lindero donde nadie perforó, lo normal es que haga falta exploración complementaria.
  • Si se agrega o se profundiza un sótano, la profundidad de los sondeos se mide desde el nuevo fondo de excavación, y los que ya se hicieron pueden quedar cortos.
  • Si cambian las cargas o el número de pisos, puede cambiar la categoría de la unidad y, con ella, la cantidad y la profundidad mínima de los sondeos.

Recuerda también que un estudio no se considera definitivo si se hizo con cargas preliminares, y que los planos del proyecto deben guardar relación con el estudio. Si el proyecto que radicas en la curaduría no coincide con el que se estudió, tienes una causa probable de observaciones. Lo sano es avisarle al geotecnista cada vez que la implantación cambie, antes de que el cambio llegue a la radicación.

7. Apiques y trincheras: un complemento a juicio del geotecnista

No toda la exploración se hace con equipo de perforación. La NSR-10 permite que algunos sondeos se reemplacen por apiques (excavaciones pequeñas, a mano o con equipo liviano) o trincheras (zanjas alargadas), siempre a juicio del geotecnista.

Tipo de exploración Qué permite ver Cuándo suele ser útil
Sondeo o perforación El perfil del suelo en profundidad, con ensayos en sitio y muestras Para llegar a las profundidades que exige la norma según la categoría
Apique El suelo de los primeros metros a la vista, con muestras de buena calidad Para revisar llenos superficiales, cimientos vecinos o capas cercanas a la superficie
Trinchera La continuidad de las capas a lo largo de una línea Para ver cómo cambia el terreno entre dos puntos o a lo largo de un borde de corte

Los apiques y las trincheras tienen una ventaja clara: dejan ver el suelo directamente. Su límite es la profundidad. Por eso son un complemento, no un sustituto general: la norma exige que al menos la mitad de los sondeos alcance la profundidad mínima que corresponde y que la mitad de las perforaciones pase por debajo del nivel de apoyo de la cimentación.

8. Cómo leer el plano de localización de sondeos de tu informe

Entre los anexos obligatorios del estudio definitivo está la localización de los sondeos, junto con los registros de perforación, los resultados de laboratorio y la memoria de cálculo. Ese plano es la forma más rápida de comprobar que la exploración quedó donde debía. Al revisarlo, fíjate en esto:

  • Que aparezca la huella del proyecto. Si el plano muestra solo el lote y los puntos, sin el edificio dibujado, no puedes comprobar el 50 % dentro de la proyección.
  • Que los puntos estén repartidos. Todos agrupados en un sector es mala señal, sobre todo en lotes grandes o con varias unidades.
  • Que haya exploración en las zonas de corte. Si el proyecto tiene sótano o taludes, busca puntos en esos bordes.
  • Que cada punto tenga su registro. Cada sondeo del plano debe tener su registro de perforación con la descripción de las capas, la profundidad alcanzada y el nivel del agua, si se encontró.
  • Que la implantación sea la vigente. Compara el plano con el arquitectónico que vas a radicar. Si no coinciden, pregúntale al geotecnista.
  • Que las recomendaciones de exploración adicional estén escritas, si el geotecnista consideró que hacía falta.

Si quieres ir más allá de este plano, en cómo leer e interpretar un informe de estudio de suelos sin ser ingeniero recorremos el resto del documento.

Conclusión

La ubicación de sondeos es una de las decisiones técnicas más importantes del estudio y una de las menos visibles para el propietario. La NSR-10 fija reglas claras: al menos la mitad dentro de la proyección de las construcciones, cobertura de toda el área y de las zonas de corte, muestras con una frecuencia definida y un reparto por unidades de construcción. Para cumplirlas, el geotecnista necesita la implantación y la topografía antes de ir al lote.

Tu parte es sencilla: entrega los planos del proyecto antes de la exploración, avisa si el edificio cambia y revisa el plano de localización cuando recibas el informe. Un sondeo bien ubicado le dice algo útil a tu cimentación; uno mal ubicado solo suma al conteo.

💡 ¿Ya tienes la implantación de tu proyecto y quieres saber dónde deberían ir los sondeos? Escríbenos y la revisamos contigo antes de salir a perforar.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre este tema

¿Dónde deben ir los sondeos de un estudio de suelos?

La NSR-10, en el numeral H.3.2.4, pide que al menos el 50 % de los sondeos quede dentro de la proyección de las construcciones. Además, entre todos deben cubrir el área del proyecto y las zonas afectadas por taludes de corte u otras intervenciones. La ubicación exacta la define el geotecnista sobre la implantación y la topografía.

¿Por qué el geotecnista me pide los planos antes de perforar?

Porque sin saber dónde va el edificio no puede cumplir la regla de la mitad de los sondeos bajo las construcciones. El numeral H.3.2.1 dice que el propietario debe entregarle la topografía, el tipo de edificación, los niveles de excavación, los sótanos y las cargas, entre otros datos. Con eso ubica los puntos y define hasta dónde perforar.

¿Qué es una unidad de construcción?

Es la forma en que la NSR-10 divide un proyecto para repartir los sondeos. Puede ser una edificación en altura, un grupo de construcciones adosadas de hasta 40 m en planta, cada zona separada por juntas o cada parte con alturas, cargas o niveles de excavación diferentes. Cada unidad necesita sondeos que la representen.

¿Un sondeo puede servir para dos bloques a la vez?

Sí. Según el numeral H.3.2.6, un sondeo ubicado en la frontera entre dos unidades vale para ambas si alcanza la profundidad que exige la mayor. Además, con varias unidades similares, desde la segunda se puede hacer la mitad de los sondeos de la primera, redondeando hacia arriba, sin bajar nunca de 3 sondeos en el proyecto.

¿Qué pasa si cambio la ubicación del edificio después del estudio?

Depende del cambio y lo evalúa el geotecnista. Si el edificio se desplaza hacia una zona sin sondeos, si se agrega un sótano o si cambian las cargas, lo normal es que haga falta exploración complementaria o un ajuste del estudio. Avisa siempre antes de radicar, porque los planos deben guardar relación con el estudio.

¿Los apiques reemplazan a los sondeos?

Solo en parte y a juicio del geotecnista. La norma permite reemplazar algunos sondeos por apiques o trincheras, que dejan ver el suelo directamente pero llegan poco profundo. La mitad de los sondeos debe alcanzar la profundidad mínima que corresponde según la categoría del proyecto.

Fuente: Elaboración propia con base en la práctica profesional y en el Reglamento NSR-10, Título H.

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Suelos y Suelos YM

Equipo de Ingeniería Geotécnica

¿Dónde deberían ir los sondeos de tu lote?

Revisamos la topografía y la implantación de tu proyecto para ubicar la exploración donde de verdad sirve. Así evitas sondeos que no representan tu edificio y observaciones en la curaduría.