Estudio de suelos para casa de 1 y 2 pisos: qué exige la NSR-10 y qué no

Una casa de uno o dos pisos sí puede tener un estudio de suelos más liviano, pero eso no es lo mismo que medio estudio.

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La NSR-10 no exime a las viviendas pequeñas: las clasifica en categoría baja y gradúa el esfuerzo de exploración según la exigencia de la construcción. Para categoría baja el mínimo habitual es de tres sondeos en tu propio lote, no uno, y no extrapolados del terreno vecino. Se puede simplificar de forma legítima el método de exploración, la cantidad de ensayos y los análisis avanzados que no cambian ninguna decisión. No son negociables la exploración real del lote, el registro del nivel freático, el cálculo de asentamientos y una recomendación explícita de cimentación. El estudio define el tipo de perfil de suelo para diseño sísmico, un dato que modifica directamente el refuerzo de la estructura. Hacerlo antes de que el arquitecto dibuje evita rediseños, contenciones improvisadas y sobrecostos que ya no se pueden corregir.

La llamada suele entrar un martes por la tarde. Del otro lado hay alguien que compró un lote a media hora de Medellín, ya tiene los planos arquitectónicos, ya cotizó el hierro y el cemento, y acaba de salir de la curaduría con una lista de requisitos en la mano. Entre ellos aparece uno que no tenía en el presupuesto: el estudio geotécnico. La pregunta que hace casi siempre es la misma, y siempre con el mismo tono de quien espera un sí:

«¿Y no hay uno más sencillo? Es que es una casa de dos pisos, nada del otro mundo.»

La respuesta honesta es que sí existe un alcance más liviano para una casa de uno o dos pisos, y que la norma lo contempla de forma explícita. Pero ese alcance más liviano no es «medio estudio», ni un papel para pasar el trámite, ni un informe genérico con el membrete cambiado. Es un estudio proporcionado: menos exploración que un edificio de doce pisos, la misma seriedad. Y hay una parte que no se puede recortar por más pequeña que sea la casa.

En este artículo te explico qué exige realmente la NSR-10 para una construcción como la tuya, qué se puede simplificar de manera legítima, qué no es negociable y por qué el estudio de suelos suele ser la decisión que más plata mueve en toda la obra, aunque sea la línea más barata del presupuesto.

1. La norma no exime a las casas pequeñas: las clasifica

El punto de partida es entender cómo está armada la NSR-10. El Título H es el que se ocupa de los estudios geotécnicos, y no contiene ninguna frase que diga «las viviendas de uno y dos pisos quedan exentas». Lo que hace es distinto y bastante razonable: gradúa el esfuerzo de investigación según la exigencia de la construcción.

Es decir, la norma parte de una idea sensata: no tiene sentido pedirle a una casa de dos pisos la misma campaña de exploración que a una torre de apartamentos, porque las cargas que transmite al suelo son órdenes de magnitud menores y las consecuencias de una falla son distintas en escala. Pero tampoco acepta que se construya sobre un suelo desconocido, porque el suelo no sabe cuántos pisos le vas a poner encima: si es un lleno mal compactado, se va a asentar igual bajo una casa que bajo una bodega.

Hay otro punto que confunde a mucha gente. La NSR-10 tiene un Título E dedicado específicamente a las casas de uno y dos pisos construidas en mampostería confinada, que es el sistema con el que se levanta la mayoría de viviendas del país. Ese título simplifica muchísimo el diseño estructural: te da requisitos de muros, de vigas de amarre, de columnetas, sin necesidad de un análisis estructural completo. Y precisamente porque simplifica tanto la estructura, no puede permitirse simplificar el terreno. Un método simplificado funciona cuando las condiciones de fundación son las que el método asume. Si el suelo no cumple, el atajo deja de ser válido, y nadie te va a avisar.

Además está la vía administrativa. En Colombia, la licencia de construcción exige el estudio geotécnico firmado por un ingeniero con la matrícula y la experiencia que la norma pide. No es una formalidad de la curaduría: es el documento que le permite al ingeniero estructural definir el sistema de cimentación, y al constructor saber qué se va a encontrar cuando abra la excavación.

2. Cómo se clasifica tu casa dentro de la norma

La NSR-10 clasifica las unidades de construcción en cuatro categorías —baja, media, alta y especial— usando dos criterios: el número de niveles y la carga máxima de servicio que llega a la cimentación. Cuando los dos criterios no coinciden, manda el más exigente. Una casa de uno o dos pisos, en condiciones normales, cae en categoría baja.

Categoría Rango de niveles Ejemplo típico Nivel de exploración
Baja Hasta tres niveles Casa unifamiliar, dúplex, local pequeño Mínimo tres sondeos, profundidades moderadas
Media De cuatro a diez niveles Edificio de apartamentos mediano Más sondeos y mayor profundidad de exploración
Alta De once a veinte niveles Torre residencial u oficinas Exploración extensa y ensayos especializados
Especial Más de veinte niveles Torre de gran altura o proyecto singular Exploración exhaustiva e instrumentación

Fíjate en un detalle que se pasa por alto con frecuencia: la categoría no depende solo de los pisos. Depende también de la carga. Una casa de dos pisos con un altillo, cubierta en concreto, muros pesados y una piscina en la terraza puede transmitir cargas que ya no corresponden a una obra «liviana». Y un semisótano o un muro de contención en el lindero cambia el problema por completo, aunque la fachada siga viéndose como una casa de dos plantas.

Para categoría baja, el mínimo habitual que fija la norma es de tres sondeos. No uno. No «un apique al lado de donde va la escalera». Tres puntos de exploración, distribuidos de manera que cubran el área de la construcción, con profundidades que dependen del tipo de suelo y del tipo de cimentación previsto. Si quieres entrar en el detalle de cómo se define esa cantidad y hasta dónde hay que perforar, lo desarrollamos en cuántos sondeos y qué profundidad exige la NSR-10.

Por qué tres y no uno

La razón es puramente física. Un solo sondeo te da un punto. Con un punto no puedes saber si el estrato que encontraste es horizontal, si buza, si es una lente aislada o si se acuña a tres metros. Con tres puntos empiezas a tener un plano, y con un plano puedes interpolar entre ellos con cierta base.

En terrenos de ladera, que es la condición dominante en buena parte del Valle de Aburrá y del oriente antioqueño, esa diferencia es enorme. Es completamente normal que un lote de 200 metros cuadrados tenga roca meteorizada competente en la parte alta y tres metros de lleno de descapote en la parte baja, donde alguien niveló con la retroexcavadora hace quince años. Si el único sondeo cae en la parte alta, el informe te va a decir que el terreno es excelente. Y la casa se va a fisurar por el otro extremo.

3. Qué debe traer el estudio de una casa de uno o dos pisos

Un estudio proporcionado para categoría baja no es un documento corto de tres páginas. Tiene menos ensayos y menos exploración que uno de un edificio, pero conserva la misma estructura lógica. Estos son los componentes que deben estar:

  • Exploración del subsuelo: los sondeos con su registro estratigráfico, ubicados en un plano del lote, no descritos «más o menos» en un párrafo.
  • Descripción de los materiales encontrados: tipo de suelo, consistencia o compacidad, humedad aparente, presencia de llenos, materia orgánica o escombros.
  • Nivel freático: si se encontró agua, a qué profundidad, y si es un nivel estable o un flujo colgado.
  • Ensayos de laboratorio: los necesarios para clasificar el suelo y estimar sus parámetros de resistencia y deformación.
  • Capacidad portante admisible: el valor de diseño, con la profundidad de desplante a la que aplica y el ancho de cimiento supuesto.
  • Análisis de asentamientos: totales y diferenciales, comparados contra los límites que fija la norma.
  • Tipo de perfil de suelo para diseño sísmico: la clasificación del terreno que alimenta el diseño estructural.
  • Recomendaciones de cimentación: el sistema recomendado, la cota de fundación y las condiciones para que esas recomendaciones sean válidas.
  • Recomendaciones constructivas: manejo de excavaciones, taludes temporales, drenajes, materiales de lleno y compactación.
  • Firma y matrícula profesional del ingeniero responsable.

De todos esos, hay dos que la gente subestima y que son justamente los que más peso tienen en el diseño.

El primero es la capacidad portante admisible. No es un número de catálogo ni una propiedad fija del terreno: depende del ancho del cimiento, de la profundidad a la que lo apoyes y del nivel de asentamiento que estés dispuesto a aceptar. Un mismo suelo puede dar un valor y su mitad según cómo lo cimientes. Si te interesa entender de dónde sale ese número y por qué no se puede copiar del lote vecino, lo explicamos en detalle en capacidad portante del suelo.

El segundo es el tipo de perfil de suelo para diseño sísmico. Aquí es donde el argumento del «trámite» se cae solo. La NSR-10 clasifica el terreno en perfiles que van de roca dura a suelos muy blandos, y esa clasificación modifica los coeficientes de amplificación que se usan para calcular la fuerza sísmica de diseño. Dos casas idénticas, una sobre roca y otra sobre un depósito blando, no se diseñan con la misma fuerza sísmica. La diferencia puede ser sustancial en el refuerzo. Sin estudio, ese dato se asume, y asumirlo tiene dos salidas: o te pasas de conservador y pagas acero de más durante toda la obra, o te quedas corto y el ahorro se lo cobra el primer sismo fuerte.

4. Qué se puede simplificar de manera legítima

Hasta aquí puede sonar a que todo es obligatorio. No lo es. Hay recortes perfectamente válidos, y un geotecnista serio te los va a proponer sin que se los pidas, porque no tiene sentido cobrarte ensayos que no cambian ninguna decisión.

Componente ¿Se puede simplificar? Criterio técnico
Cantidad de sondeos No por debajo del mínimo Tres es el piso para categoría baja; en lotes muy irregulares suben, nunca bajan
Profundidad de exploración Parcialmente Se ajusta al bulbo de presiones de la cimentación prevista y al espesor de los materiales blandos
Método de exploración Apiques y SPT suelen bastar; no se justifican perforaciones profundas ni ensayos in situ especializados
Ensayos de laboratorio Sí, en cantidad Se hacen los necesarios para clasificar y para estimar resistencia y compresibilidad de los estratos de apoyo
Ensayos avanzados Sí, casi siempre Triaxiales especiales, consolidación en varios estratos o ensayos dinámicos rara vez cambian la decisión en una casa
Análisis de estabilidad de taludes Solo si no hay ladera En terreno plano no aplica; en ladera es obligatorio y no admite recorte
Modelación numérica Los métodos analíticos convencionales resuelven el problema con holgura
Análisis de asentamientos No Aunque el cálculo sea sencillo, tiene que estar hecho y comparado contra los límites normativos

La simplificación legítima consiste en no hacer lo que no aporta información para la decisión. Pedir un ensayo de consolidación en una arena densa es botar plata. Pedir triaxiales consolidados no drenados para una casa de dos pisos apoyada sobre un limo firme, también. La lista de qué ensayo tiene sentido en cada caso la desarrollamos en cuáles ensayos de laboratorio necesita tu proyecto.

Lo que no es simplificación es reemplazar información por suposición. Un informe que dice «se asume una capacidad portante de tanto, típica de la zona» no está simplificando: está adivinando y pasándote el riesgo a ti con una firma encima.

5. Lo que no es negociable, así sea una casa de un piso

Hay cuatro cosas que no se caen nunca, y vale la pena que las tengas claras antes de contratar, porque son exactamente las que se recortan cuando alguien te ofrece un estudio sospechosamente barato.

La exploración real en tu lote

Los sondeos se hacen en tu terreno, no en el de al lado ni «en la zona». Los suelos residuales derivados de las rocas del Valle de Aburrá varían de manera brutal en distancias cortas, porque el grado de meteorización depende de la fracturación de la roca madre, del drenaje y de la historia del sitio. Dos lotes contiguos pueden tener comportamientos distintos. Y si a eso le sumas que buena parte de los lotes urbanizados fueron nivelados con material de préstamo en algún momento, la extrapolación deja de tener sentido.

El nivel freático y el agua

El agua es la primera causa de problemas geotécnicos en obra pequeña, y no aparece en el presupuesto de nadie. Un nivel freático alto obliga a repensar la profundidad de fundación, puede exigir subdrenajes, cambia el proceso constructivo de la excavación y puede volver impracticable un sótano que el arquitecto ya dibujó. Detectarlo antes cuesta poco; detectarlo con la excavación abierta y llena de agua cuesta muchísimo.

El análisis de asentamientos

Casi ninguna casa se cae. Muchas casas se fisuran. La diferencia entre una y otra situación es el asentamiento diferencial: cuando una parte de la estructura baja más que la otra, aparecen las grietas en diagonal en los muros, las puertas que rozan, los pisos que pierden nivel. El estudio tiene que verificar que los asentamientos previstos, y sobre todo las diferencias entre puntos, se mantengan dentro de los límites que la norma admite. Este cálculo es rápido, pero si no está, no hay forma de saber si la cimentación propuesta sirve.

La recomendación explícita de cimentación

El informe debe decir con qué cimentar, a qué cota y bajo qué condiciones. No «se recomienda cimentación superficial» y punto: debe indicar el sistema, la profundidad de desplante y qué hacer si al excavar aparece algo distinto a lo previsto. La elección entre zapatas aisladas, vigas de cimentación o una losa depende directamente de la uniformidad del terreno y de la magnitud de los asentamientos; comparamos los dos escenarios en losa de cimentación frente a zapatas.

6. Cuándo tu casa pequeña deja de ser un caso sencillo

Categoría baja no significa automáticamente estudio mínimo. La categoría define el piso de la exploración, no el techo. Hay condiciones del sitio que obligan a ampliar el alcance aunque la casa sea de un solo piso, y son más comunes de lo que parece en la geografía antioqueña.

Condición del lote Por qué cambia el alcance
Lote en ladera Se suma el análisis de estabilidad del talud, antes y después de construir
Lleno antrópico de espesor desconocido Hay que definir su espesor real y decidir entre atravesarlo, retirarlo o mejorarlo
Semisótano o excavación de altura Aparecen empujes de tierra, contención provisional y posible descarga del terreno vecino
Suelos blandos o materia orgánica Los asentamientos pasan a gobernar el diseño por encima de la capacidad portante
Nivel freático somero Condiciona la cota de fundación, el drenaje y el procedimiento de excavación
Vecindad de un talud, quebrada o muro existente La construcción puede alterar condiciones que hoy están en equilibrio
Ampliación sobre una casa ya existente Hay que evaluar la cimentación actual y no solo el suelo

El último caso merece un comentario aparte, porque es el que más se subestima: agregar un segundo piso a una casa que lleva veinte años en pie no es un proyecto menor. La cimentación existente fue dimensionada para las cargas de entonces, y muchas veces no hay planos de cómo se construyó. El enfoque es distinto al de una obra nueva: además de caracterizar el suelo, hay que verificar qué se construyó abajo, con qué dimensiones y si eso admite la carga adicional.

7. El mito del «gasto de trámite»

Aquí está el fondo del asunto. Mucha gente ve el estudio de suelos como el peaje que hay que pagar para que la curaduría selle el proyecto. Y desde esa lógica, cualquier informe sirve: entre más barato y más rápido, mejor.

El problema es que ese razonamiento invierte por completo el orden de las cosas. El estudio de suelos no es el papel que cierra el trámite: es el insumo que determina la parte más cara y menos modificable de tu casa.

Piénsalo así. La cimentación es la única parte de la obra que no puedes cambiar después. La cocina se remodela, la fachada se pinta, los pisos se levantan. La cimentación queda enterrada bajo toda la casa y su comportamiento define si vas a tener fisuras a los tres años o no. Y su costo depende directamente de la información geotécnica disponible:

  • Sin información confiable, el ingeniero estructural tiene una sola salida responsable: asumir el escenario desfavorable. Zapatas más grandes, más acero, más concreto, cotas de fundación más profundas. Ese sobrecosto se paga en toda la obra, no una sola vez.
  • Con información confiable, el diseño se ajusta a lo que el suelo realmente aguanta. A veces eso significa una cimentación más económica de la que se había previsto; a veces significa una más costosa, pero entonces ese sobrecosto es necesario y sabes por qué lo estás pagando.

En la práctica, hemos visto los dos desenlaces. Proyectos donde el estudio permitió reducir la profundidad de fundación porque el estrato competente estaba más arriba de lo que se temía, y el ahorro superó varias veces el valor del estudio. Y proyectos donde el estudio detectó cuatro metros de lleno con escombros que nadie sabía que estaban ahí, lo que obligó a cambiar el sistema de cimentación antes de fundir nada. En el segundo caso, el estudio no ahorró plata: evitó una obra condenada desde el primer día.

Hay un tercer escenario, el más común y el más silencioso: el estudio se hizo mal o no se hizo, la casa se construyó, y el problema aparece dos o tres años después en forma de grietas que nadie sabe explicar. Reparar una cimentación con la casa habitada encima cuesta un múltiplo de lo que costaba hacer bien las cosas al principio, y a veces la reparación no es posible sin desocupar.

Puesto en perspectiva: el estudio geotécnico es una fracción pequeña del costo de la obra, y es la fracción que determina cómo se gasta una de las partidas más grandes.

8. Cuándo hacerlo: antes de dibujar, no después

El orden importa más de lo que parece. La secuencia que vemos con más frecuencia es esta: el cliente compra el lote, contrata al arquitecto, aprueba un diseño que le encanta, y solo entonces manda a hacer el estudio de suelos. Cuando el informe llega, ya hay decisiones tomadas que el suelo no permite.

Un caso típico: el diseño incluye un semisótano para dos carros, aprovechando la pendiente del lote. El estudio revela nivel freático a poca profundidad y un talud que no admite un corte de esa altura sin contención. A esas alturas hay tres salidas, todas malas: rediseñar y perder el trabajo hecho, construir una contención que dispara el presupuesto, o insistir con el diseño original asumiendo un riesgo que nadie quiere firmar.

Ese mismo estudio, hecho antes de que el arquitecto tomara el lápiz, habría costado exactamente lo mismo y habría orientado el diseño desde el principio. En qué necesita tu arquitecto antes de dibujar desarrollamos esa secuencia con más detalle.

Si estás evaluando un lote que todavía no has comprado, con más razón. La condición del subsuelo es parte del valor del terreno, y un lleno profundo o un nivel freático alto pueden significar un sobrecosto de cimentación que perfectamente puede cambiar tu decisión de compra.

9. Cómo revisar el informe que te entregan

No necesitas ser ingeniero para detectar un estudio incompleto. Con esta lista revisas lo esencial en quince minutos:

  • ¿Hay un plano del lote con la ubicación de los sondeos, o solo una descripción vaga?
  • ¿Aparecen al menos tres puntos de exploración, con su registro y profundidad?
  • ¿El informe menciona explícitamente el nivel freático, incluso para decir que no se encontró agua?
  • ¿Hay resultados de laboratorio con sus formatos, o solo conclusiones sin respaldo?
  • ¿La capacidad portante viene asociada a una profundidad de desplante y a un ancho de cimiento, o es un número suelto?
  • ¿Se calcularon asentamientos y se compararon contra un límite?
  • ¿Está definido el tipo de perfil de suelo para el diseño sísmico?
  • ¿Las recomendaciones de cimentación son concretas y aplicables a tu proyecto, o genéricas?
  • ¿Se menciona tu proyecto específico, con su número de pisos y su geometría, o el texto serviría para cualquier obra?
  • ¿Está firmado por un ingeniero identificable con su matrícula profesional?

Una señal de alarma bastante confiable: si el informe habla de «la edificación proyectada» sin decir nunca cuántos pisos tiene ni cómo es, probablemente es una plantilla. Y una plantilla no describe tu suelo.

Vale la pena aclarar también una confusión frecuente: el estudio geotécnico para cimentación y el estudio de estabilidad de taludes no son lo mismo, aunque a veces vayan en el mismo documento y los dos los firme un geotecnista. Si tu lote está en ladera, necesitas los dos, y conviene que sepas cuál te están cotizando antes de firmar. El primero responde cómo apoyar la casa; el segundo, si el terreno completo se mantiene estable con la casa encima.

10. Cinco errores que se repiten en obra pequeña

  • Contratar por precio sin comparar alcance. Dos cotizaciones muy distintas casi nunca son el mismo trabajo. Compara número de sondeos, profundidades y ensayos incluidos antes de comparar valores.
  • Usar el estudio del vecino. Además de no tener validez para tu licencia, la variabilidad de los suelos residuales de la región hace que la extrapolación sea técnicamente indefendible.
  • Cambiar el proyecto después del estudio sin avisar. Si el estudio se hizo para una casa de dos pisos y terminas construyendo tres, o le agregas una piscina, las recomendaciones dejan de aplicar. Las conclusiones están amarradas a las cargas que se supusieron.
  • Ignorar las recomendaciones constructivas. La parte final del informe —manejo de aguas, materiales de lleno, compactación, protección de taludes durante la obra— es la que más se incumple y la que más problemas genera. Un buen diseño de cimentación se arruina con un lleno mal compactado bajo la placa.
  • No dejar que el estructural y el geotecnista se hablen. Si al excavar aparece algo distinto a lo previsto, la decisión no la toma el maestro de obra. Se avisa, se revisa y se ajusta. Ese ajuste, a tiempo, cuesta una fracción de lo que cuesta corregirlo después.

Conclusión

La norma no te está pidiendo un estudio de edificio para tu casa. Te está pidiendo un estudio proporcionado: tres sondeos como mínimo, los ensayos que efectivamente aporten información, y un análisis que responda tres preguntas concretas —cuánto aguanta el suelo, cuánto se va a asentar y con qué sistema conviene cimentar—. Eso es un alcance razonable, y es exactamente lo que la categoría baja contempla.

Lo que no contempla es reemplazar la exploración por suposiciones, ni entregar un documento que no distinga tu lote de ningún otro. La simplificación válida elimina lo que no cambia decisiones; la simplificación falsa elimina justo lo que las cambia.

Y sobre el mito de fondo: el estudio de suelos no es un gasto de trámite porque no compite con el trámite, compite con la cimentación. Es la información que le permite al ingeniero estructural dimensionar sin miedo, y al constructor abrir la excavación sabiendo qué va a encontrar. Es la línea más barata del presupuesto que decide sobre una de las más caras y sobre la única que no vas a poder corregir después.

Si vas a construir tu casa, hazlo en el orden correcto: primero conoce el terreno, después dibuja. Vas a tomar mejores decisiones y las vas a tomar cuando todavía son gratis.

💡 Si estás por empezar tu casa y no tienes claro qué alcance necesita tu lote, escríbenos y lo revisamos contigo sin compromiso: a veces la respuesta es un estudio de categoría baja estándar, y a veces el terreno pide algo más. Lo importante es saberlo antes de fundir.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre este tema

¿Una casa de un solo piso también necesita estudio de suelos?

Sí. La NSR-10 no exime a ninguna edificación por tamaño: la clasifica. Una vivienda de uno o dos pisos cae en categoría baja, lo que significa una exploración más liviana que la de un edificio, pero no la ausencia de exploración. Además, la licencia de construcción exige el estudio geotécnico firmado por un ingeniero con la matrícula y la experiencia que la norma pide.

¿Cuántos sondeos me deben hacer si voy a construir una casa?

Para categoría baja el mínimo habitual que fija la norma es de tres sondeos, distribuidos de manera que cubran el área de la construcción. Con un solo punto no se puede saber si el estrato encontrado es continuo o si se acuña unos metros más allá, y esa incertidumbre es justo la que se paga después en fisuras o en sobrecostos de cimentación.

¿Puedo usar el estudio de suelos del lote vecino?

No. Además de no tener validez para tu licencia, los suelos residuales de la región varían mucho en distancias cortas, porque el grado de meteorización depende de la roca madre, del drenaje y de la historia del sitio. A eso se suma que muchos lotes fueron nivelados con material de préstamo, y ese lleno puede estar en tu terreno y no en el de al lado.

¿Qué parte del estudio sí se puede simplificar sin riesgo?

Se puede simplificar el método de exploración, la cantidad de ensayos de laboratorio y los análisis avanzados que no cambian ninguna decisión: modelación numérica, ensayos dinámicos o consolidación en suelos donde no aporta. Lo que no se puede es reemplazar información por suposiciones, que es distinto a simplificar.

¿En qué momento debo hacer el estudio: antes o después de los planos?

Antes. Si el estudio llega cuando el diseño ya está aprobado, cualquier hallazgo desfavorable —un nivel freático alto, un lleno profundo, un talud que no admite el corte del semisótano— obliga a rediseñar, a construir contenciones no previstas o a asumir un riesgo que nadie quiere firmar. El mismo estudio hecho antes cuesta igual y orienta el diseño.

¿El estudio de suelos es lo mismo que el estudio de estabilidad de taludes?

No, aunque a veces vayan en el mismo documento y los firme el mismo geotecnista. El estudio geotécnico para cimentación responde cómo apoyar la casa: capacidad portante, asentamientos y sistema de cimentación. El de estabilidad responde si el terreno completo se mantiene estable con la casa encima. Si tu lote está en ladera, necesitas los dos.

Fuente: NSR-10, Título H — Estudios Geotécnicos. Elaboración propia.

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Suelos y Suelos YM

Equipo de Ingeniería Geotécnica

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