Sótanos: qué cambia en el estudio de suelos cuando tu proyecto excava

Agregar un sótano parece un cambio menor en el plano, pero cambia buena parte del estudio de suelos. Te explicamos qué exige la NSR-10 cuando tu proyecto excava y qué debes preparar antes de contratar el estudio.

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El sótano cuenta como nivel, así que un proyecto de tres pisos con sótano pasa a categoría Media. La profundidad de los sondeos se mide desde el fondo de la excavación, no desde la calle. En excavaciones, la exploración debe llegar al menos a 1,5 veces la profundidad excavada, y a 2 veces en suelos tipo E y F. Si hay agua, se instalan piezómetros antes de excavar y la capacidad de bombeo debe ser al menos 1,5 veces la estimada. El estudio debe analizar la estabilidad de la excavación abierta y la protección de los vecinos, con acta de vecindad antes de iniciar. El sistema geotécnico constructivo define la secuencia de excavación, y en categoría Media o superior el geotecnista acompaña la obra.

Tienes un lote medianero en Medellín y un proyecto de tres pisos. El arquitecto te muestra una opción que resuelve los parqueaderos: un sótano. En el plano parece un cambio menor, un rectángulo más abajo de la línea del terreno. Pero cuando le cuentas al geotecnista, la conversación cambia de tono: te pregunta por el agua, por las casas de los lados, por cómo se va a excavar y hasta dónde.

La respuesta corta: un sótano no es solo «excavar un poco más». Cuenta como nivel para la categoría del proyecto, obliga a explorar más profundo, porque la profundidad de los sondeos se mide desde el fondo de la excavación, y agrega temas que un proyecto sin sótano casi no toca: el agua subterránea, la estabilidad de la excavación mientras está abierta, la protección de los vecinos y la secuencia constructiva.

Aquí te explicamos qué cambia en un estudio de suelos para sótano, qué dice la NSR-10 y qué debes preparar antes de contratarlo.

1. El sótano cuenta como nivel para la categoría

La NSR-10 clasifica cada unidad de construcción en una categoría (numeral H.3.1.1), y de ella dependen el número mínimo de sondeos, su profundidad y si se exige acompañamiento geotécnico durante la obra. La categoría se define por el número de niveles o por la carga en columnas, tomando el más desfavorable. Y la norma es explícita: los niveles incluyen todos los pisos, sótanos, terrazas y pisos técnicos.

Categoría Número de niveles Carga máxima en columnas Sondeos mínimos y profundidad (tabla H.3.2-1)
Baja Hasta 3 Menos de 800 kN 3 sondeos, 6 m
Media 4 a 10 801 a 4.000 kN 4 sondeos, 15 m
Alta 11 a 20 4.001 a 8.000 kN 4 sondeos, 25 m
Especial Más de 20 Más de 8.000 kN 5 sondeos, 30 m

Volvamos al ejemplo: tres pisos sin sótano son tres niveles, categoría Baja por número de niveles. Tres pisos más un sótano son cuatro niveles: el proyecto pasa a categoría Media. Eso significa pasar de 3 a 4 sondeos mínimos, de 6 a 15 m de profundidad de referencia y, según el numeral H.2.2.3, asesoría geotécnica en el diseño y acompañamiento de un geotecnista durante la obra.

Hay otro efecto. El numeral H.3.1 dice que cada fracción del proyecto con niveles de excavación diferentes es una unidad de construcción distinta. Si el sótano ocupa solo una parte del lote, esa parte y el resto pueden ser unidades separadas, cada una con su exploración.

2. La profundidad de los sondeos se mide desde el fondo de la excavación

Este es el cambio que más sorprende. El numeral H.3.2.5 establece que la profundidad de los sondeos se mide desde el fondo de la excavación de sótanos o cortes. Los metros que vas a excavar no cuentan como exploración: el suelo que importa es el que queda debajo del sótano, donde se va a apoyar el edificio.

En la práctica, un sondeo que arranca en la calle debe ser más largo, porque tiene que atravesar primero todo lo que se va a excavar y luego alcanzar la profundidad exigida por debajo del fondo.

El mismo numeral agrega un criterio propio de las excavaciones:

  • La exploración debe llegar, como mínimo, a 1,5 veces la profundidad de la excavación.
  • En suelos tipo E y F, ese mínimo sube a 2 veces la profundidad de la excavación.

¿Qué son los suelos E y F? Son dos de los perfiles de suelo que define la NSR-10 en el capítulo A.2.4 para el diseño sísmico. El tipo E corresponde a suelos blandos, y el F a suelos que requieren una evaluación específica, como suelos licuables, turbas o arcillas muy plásticas o muy blandas de gran espesor. Son justamente los suelos donde una excavación es más delicada, y por eso la norma pide explorar más.

Además, el 50 % de las perforaciones debe pasar por debajo del nivel de apoyo de la cimentación, y si aparece roca o material firme, en categoría Media se debe penetrar mínimo 2 m en él, y en Alta y Especial mínimo 4 m. Como siempre, prima el criterio del geotecnista, que puede pedir más.

3. El agua: nivel freático, bombeo y piezómetros

Un proyecto sin sótano muchas veces se apoya por encima del agua subterránea. Un sótano puede bajar hasta ella. Por eso el estudio de suelos para sótano tiene que responder con especial cuidado dónde está el agua y cómo se va a manejar.

El estudio definitivo debe reportar los niveles freáticos encontrados (H.2.2.2). Si la excavación los alcanza, la norma pide, en el capítulo H.8.2:

  • Instalar piezómetros antes de iniciar la excavación, para medir el nivel del agua y seguir su comportamiento.
  • Tener una capacidad de bombeo de al menos 1,5 veces la estimada, para que un aguacero o un caudal mayor al previsto no inunde la excavación.
  • Bombear con precauciones para el propio predio y para los colindantes.

Esa última precaución tiene razón de ser. Cuando se baja el nivel del agua para excavar, el suelo de alrededor también pierde agua, y en algunos suelos eso puede producir asentamientos, incluso en las edificaciones vecinas. El agua también importa después de la obra: presiona los muros y la losa del sótano desde afuera y desde abajo, y eso condiciona el diseño, la impermeabilización y los drenajes permanentes. Te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre el nivel freático y cómo afecta una construcción desde abajo.

4. La excavación abierta: taludes temporales y excavaciones soportadas

Entre el día en que se empieza a excavar y el día en que los muros del sótano quedan terminados, hay un periodo en que las paredes de tierra están expuestas. Ese es uno de los momentos más delicados de toda la obra.

Por eso el numeral H.2.2.2 incluye, dentro del contenido mínimo del estudio definitivo, la estabilidad de taludes temporales de excavación y de excavaciones soportadas, junto con los parámetros para diseñar las estructuras de contención.

Excavar con talud

Si hay espacio, la excavación se hace con las paredes inclinadas, en talud. Es la opción más sencilla, y el capítulo H.8.2 la plantea como la primera cuando el espacio lo permite. El estudio define qué inclinación es estable y por cuánto tiempo.

Excavar con soporte

En un lote medianero casi nunca hay espacio para taludes, porque la excavación llega hasta el lindero. Entonces hay que sostener las paredes con entibados, tablestacas o muros apuntalados o anclados (H.8.2). La elección depende del suelo, del agua, de la profundidad y de lo que haya al otro lado del lindero. Si quieres ver estas soluciones con más detalle, lee nuestro artículo sobre excavaciones urbanas, entibados y tablestacas.

Una excavación que se sostiene «mientras tanto» sin diseño es una apuesta con el terreno propio y con el de los vecinos.

5. Los vecinos: protección, acta de vecindad e instrumentación

Cuando excavas junto a una casa o un edificio, le quitas al suelo de tu vecino parte del apoyo lateral que tenía. Si la excavación se deforma, esa deformación se transmite a su lado. Por eso la norma le da a los vecinos un lugar propio en el estudio y en la obra.

Etapa Qué exige la NSR-10
Antes del estudio El propietario debe entregar al geotecnista información de los vecinos, y el geotecnista debe recopilar información de las edificaciones vecinas (H.3.2.1).
En el estudio Incluir la protección de vecinos cuando aplique (H.2.2.2).
Antes de iniciar la obra Suscribir un acta de vecindad que deje constancia del estado de las edificaciones y terrenos adyacentes (H.2.2.3).
Durante la obra Si aparecen efectos adversos en los vecinos, instrumentar y tomar medidas (H.2.2.3). Seguir una secuencia de excavación que minimice los movimientos de vecinos y servicios públicos (H.8.2).

El acta de vecindad es una protección para ambas partes. Registra, con fotos y descripciones, las fisuras y el estado que ya tenían las edificaciones vecinas antes de empezar. Sin ella, cualquier grieta que aparezca después se discute sin pruebas.

Es muy útil saber cómo están cimentados los vecinos: si tienen sótano, si sus cimientos son superficiales, a qué distancia del lindero están. Esa información cambia el tipo de soporte que necesita tu excavación.

6. El sistema constructivo y la secuencia de excavación

El numeral H.8.1 exige un documento que muchos propietarios no conocen: el sistema geotécnico constructivo. Es obligatorio, puede ir integrado al estudio o como documento complementario, y describe el escenario más probable del proceso constructivo.

En un proyecto con sótano, ese documento es especialmente importante porque define:

  • La secuencia de excavación: por dónde se empieza, en qué etapas y en qué orden se construyen los soportes y los muros.
  • Los métodos de perforación y los tratamientos previos, si se necesitan.
  • Los cambios de drenaje que genera la obra.
  • Los procedimientos de cimentación.
  • Los planes de contingencia si algo no se comporta como se previó.

El documento analiza los escenarios antes, durante y después de la construcción, con las medidas de mitigación, seguimiento y monitoreo de cada uno. Dicho de otra forma: el estudio no solo dice cómo debe quedar el sótano terminado, sino cómo se llega hasta ahí sin poner en riesgo la obra ni a los vecinos.

Esto conecta con otro punto del contenido mínimo del estudio (H.2.2.2): un plan de contingencia para el caso en que se excedan los valores previstos, por ejemplo, si los movimientos medidos superan lo esperado.

7. Acompañamiento del geotecnista durante la obra

En un proyecto con sótano, el estudio no termina cuando se entrega el informe. Si el proyecto es de categoría Media, Alta o Especial, y como viste un sótano puede llevarlo allí, el numeral H.2.2.3 exige acompañamiento de un ingeniero geotecnista durante la obra. Ese profesional:

  • Aprueba los niveles y estratos de cimentación.
  • Aprueba las excavaciones, los rellenos, la estabilización de laderas y el mejoramiento del terreno.
  • Deja memoria escrita de lo que revisa y aprueba.

Además, la Ley 1796 de 2016 exige supervisión técnica independiente en edificaciones cuyo predio permita superar 2.000 m² construidos. Por debajo de ese umbral, el constructor hace los controles de calidad y debe contar durante la obra con el diseñador estructural y el ingeniero geotecnista responsables, que atienden las consultas y dejan registro.

En una excavación, este acompañamiento es lo que permite ajustar a tiempo: si el suelo que aparece al excavar no es el esperado, si sale más agua o si la instrumentación marca movimientos, alguien con criterio decide qué hacer. Si quieres profundizar, lee nuestro artículo sobre interventoría geotécnica y cuándo es obligatoria.

8. Qué información darle al geotecnista antes del estudio

El numeral H.3.2.1 dice que el propietario debe entregarle al geotecnista, entre otras cosas, la topografía, el sistema estructural, los niveles de excavación, las secciones arquitectónicas amarradas al terreno, los sótanos, las cargas, las redes de servicio y la información de los vecinos. En un proyecto con sótano, estos datos marcan la diferencia:

  • Número de sótanos y profundidad de excavación, incluyendo los puntos más profundos: fosos de ascensor, tanques de agua y cárcamos.
  • Hasta dónde llega el sótano en planta: si ocupa todo el lote hasta los linderos o deja retiros.
  • Rampas de acceso y su ubicación.
  • Estado y tipo de las edificaciones vecinas, y si alguna tiene sótano.
  • Redes de servicio en el andén y la vía, que pueden verse afectadas por la excavación.

Un error frecuente es contratar el estudio para el proyecto sin sótano y agregar el sótano después. Como cambian los niveles, la categoría y la profundidad desde la que se miden los sondeos, el estudio hecho para otro proyecto puede quedarse corto, y la curaduría, que revisa los estudios geotécnicos dentro del trámite de la licencia (Decreto 1077 de 2015), puede notar que no corresponde.

Conclusión

Un sótano cambia el estudio de suelos en casi todo. Suma un nivel y puede subir la categoría del proyecto. Obliga a explorar más, porque la profundidad se mide desde el fondo de la excavación y debe llegar al menos a 1,5 veces esa profundidad, o 2 veces en suelos E y F. Y agrega temas que el estudio debe resolver de frente: el agua y el bombeo, la estabilidad de la excavación abierta, la protección de los vecinos, el sistema constructivo con su secuencia de excavación y el acompañamiento del geotecnista en obra.

Si tu proyecto va a excavar, díselo al geotecnista desde el primer día, con los niveles y los linderos claros. Un estudio de suelos para sótano bien planteado es lo que permite excavar sin sorpresas.

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Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre este tema

¿El sótano cuenta como un nivel en el estudio de suelos?

Sí. Para definir la categoría del proyecto, la NSR-10 (H.3.1.1) cuenta todos los pisos, sótanos, terrazas y pisos técnicos. Un proyecto de tres pisos con un sótano tiene cuatro niveles y pasa de categoría Baja a Media, con más sondeos, más profundidad y acompañamiento geotécnico en obra.

¿Desde dónde se mide la profundidad de los sondeos cuando hay sótano?

Desde el fondo de la excavación, según el numeral H.3.2.5. Los metros que se van a excavar no cuentan como exploración, porque el suelo que importa es el que queda debajo del sótano. Por eso un sondeo que arranca en la calle debe ser más largo.

¿Qué profundidad mínima deben alcanzar los sondeos en una excavación?

La NSR-10 pide explorar al menos 1,5 veces la profundidad de la excavación, y 2 veces en suelos tipo E y F, que son los suelos blandos o los que requieren evaluación específica. Ese criterio se suma a los demás de H.3.2.5 y a la tabla de la categoría. El geotecnista puede pedir más si el terreno lo justifica.

¿Qué pasa si el sótano llega al nivel freático?

El estudio debe reportar los niveles freáticos y, si hay que bombear, la norma pide instalar piezómetros antes de iniciar y tener una capacidad de bombeo de al menos 1,5 veces la estimada. El bombeo debe hacerse con precauciones para el propio predio y los vecinos, porque bajar el agua puede generar asentamientos. El agua también condiciona el diseño de muros, losa e impermeabilización.

¿Qué es el acta de vecindad y cuándo se hace?

Es un documento que deja constancia del estado de las edificaciones y terrenos vecinos antes de iniciar la obra, y la NSR-10 (H.2.2.3) exige suscribirla. Registra fisuras y daños que ya existían, lo que protege tanto al vecino como al constructor. Si durante la obra aparecen efectos adversos, se debe instrumentar y tomar medidas.

¿Quién acompaña la excavación del sótano durante la obra?

En proyectos de categoría Media, Alta o Especial, un ingeniero geotecnista acompaña la obra y aprueba niveles de cimentación, excavaciones y rellenos, dejando memoria escrita (H.2.2.3). Además, el sistema geotécnico constructivo (H.8.1) define la secuencia de excavación y los planes de contingencia. Así se puede ajustar a tiempo si el terreno no se comporta como se esperaba.

Fuente: Elaboración propia con base en la práctica profesional, el Reglamento NSR-10 (Títulos A y H), la Ley 1796 de 2016 y el Decreto 1077 de 2015.

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Suelos y Suelos YM

Equipo de Ingeniería Geotécnica

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